Una gestión marcada por la improvisación
La borrasca que ha descargado con fuerza sobre Canarias durante las últimas horas no solo ha traído consigo precipitaciones, sino que ha vuelto a poner de manifiesto la fragilidad de nuestras infraestructuras y la cuestionable capacidad de respuesta del Gobierno autonómico. Mientras los ciudadanos de La Palma, La Gomera y El Hierro se enfrentaban a una situación de alerta máxima, la gestión desde las altas esferas ha vuelto a demostrarse lenta y reactiva, dejando a miles de canarios a merced de los elementos sin una planificación preventiva eficaz que evitara los cortes de luz y los daños materiales que ya se contabilizan en varias islas.
Resulta inaceptable que, en pleno 2026, un episodio de lluvias intensas —anunciado con antelación por los servicios meteorológicos— se traduzca en un caos logístico y en la interrupción de servicios básicos. La falta de inversión en el mantenimiento de las redes eléctricas y en la adecuación de las vías públicas ante fenómenos adversos es una constante que los gobiernos de izquierda parecen ignorar, priorizando gastos superfluos sobre la seguridad y el bienestar real de los residentes en las islas.
El coste de la inacción
Los desprendimientos en carreteras y los cortes de suministro eléctrico no son solo fruto de la meteorología, sino de años de desidia política. Mientras el Ejecutivo regional se pierde en burocracia y anuncios de nuevos grupos de trabajo, la realidad en la calle es bien distinta: familias sin luz y conductores atrapados en vías que carecen de las medidas de protección necesarias. La ciudadanía se pregunta, con toda razón, dónde se destinan realmente los impuestos que pagamos si, ante la primera adversidad climática, el sistema colapsa.
Es imperativo que el Gobierno de Canarias deje de lado su complacencia y asuma su responsabilidad. No podemos permitir que la seguridad de los canarios dependa de la suerte. Exigimos una auditoría inmediata sobre el estado de las infraestructuras críticas y un plan de choque real que garantice que, ante el próximo temporal, los ciudadanos no tengan que sufrir las consecuencias de una gestión ineficiente y alejada de las necesidades básicas de nuestra tierra.


