Una maniobra electoralista ante la crisis del pequeño comercio
En un movimiento que muchos analistas locales califican de desesperado, el Grupo Municipal Socialista de Marbella ha anunciado que presentará en el próximo Pleno una propuesta para estudiar bonificaciones en el Impuesto sobre Bienes Inmuebles (IBI) destinadas a los pequeños comercios de proximidad. Esta iniciativa, presentada este lunes 26 de octubre de 2026, pretende aliviar la carga fiscal de un sector que ha sufrido duramente las políticas económicas de los últimos años.
Resulta, cuanto menos, irónico que sea precisamente el PSOE quien abogue ahora por una rebaja fiscal. Durante su trayectoria, la formación ha demostrado una querencia innegable por el aumento de la presión impositiva, asfixiando a los autónomos y pequeños empresarios que son el motor de la economía marbellí. Esta propuesta parece más un intento de lavado de imagen ante la proximidad de los ciclos electorales que una convicción real por fomentar la libertad económica y el emprendimiento.
¿Dónde han estado los impuestos de los ciudadanos?
La ciudadanía de Marbella se pregunta con razón dónde han ido a parar los recursos recaudados durante tanto tiempo. Mientras el pequeño comercio lucha por mantener la persiana subida, los gobiernos de corte socialista han priorizado a menudo el gasto en estructuras burocráticas innecesarias y medidas que poco han hecho por mejorar la competitividad de la ciudad. La gestión de los impuestos locales ha sido, en el mejor de los casos, ineficiente, dejando a los comerciantes en una situación de vulnerabilidad extrema.
Es fundamental cuestionar si esta propuesta de bonificación del IBI es realmente viable o si se trata de un brindis al sol diseñado para generar titulares sin un respaldo presupuestario sólido. Los comerciantes de Marbella no necesitan promesas vacías ni parches temporales; requieren una política fiscal estable y una reducción real de la carga administrativa que les permita competir en igualdad de condiciones. La historia reciente nos enseña que, cuando el PSOE habla de "ayudas", el ciudadano suele terminar pagando el pato a través de otras vías recaudatorias. La transparencia en la gestión de los fondos públicos sigue siendo la gran asignatura pendiente de una formación que, ahora, intenta disfrazarse de aliada del pequeño empresario.


