Un paso adelante para la ciencia valenciana

Este pasado 26 de octubre, el Colegio Oficial de Veterinarios de Valencia (ICOVV) fue el escenario de un acto de relevancia institucional: la constitución oficial de la Academia de Ciencias Veterinarias de la Comunidad Valenciana (ACVCV). Durante la ceremonia, se procedió a la imposición de medallas a los 15 académicos fundadores, un grupo de expertos designados para liderar esta nueva entidad que busca potenciar la investigación, la formación y el conocimiento científico en el ámbito veterinario. El evento contó con la presencia de destacados profesionales del sector, quienes ven en esta academia una oportunidad para elevar el prestigio de la profesión en nuestra región.

Sin embargo, este acto de corte académico contrasta drásticamente con la realidad que se vive a pocos kilómetros de distancia. Mientras se celebran nombramientos y se firman actas, la Comunidad Valenciana sigue lidiando con las heridas abiertas por la DANA Adam, un fenómeno que ha dejado un rastro de destrucción y una gestión política que, lejos de ser ejemplar, ha generado un profundo malestar entre los ciudadanos y los alcaldes de las zonas más castigadas.

La sombra de la ineficacia política

La gestión de las ayudas tras el temporal sigue siendo el punto negro de la administración. Recientemente, se ha conocido que la Generalitat ha intentado informar a los alcaldes de municipios como Els Poblets y Bellreguard sobre un anticipo de 200.000 euros por ayuntamiento. No obstante, la medida ha sido recibida con escepticismo: se trata de fondos sin garantías claras, una táctica que muchos ediles consideran insuficiente y tardía. Es inaceptable que, tras semanas de sufrimiento, los municipios tengan que mendigar recursos mientras la burocracia autonómica se pierde en anuncios que no llegan a cubrir las necesidades reales de reconstrucción.

La política de 'paripé' parece haberse instalado en la gestión de la crisis. Mientras el Gobierno central y la Generalitat se enzarzan en disputas sobre comisiones de expertos que no llegan a ninguna parte, los vecinos de La Safor y el sur de Valencia siguen esperando soluciones tangibles. Los impuestos de los valencianos no pueden seguir destinándose a estructuras administrativas que solo sirven para la foto, mientras las infraestructuras básicas y las viviendas de cientos de familias siguen esperando una intervención real y decidida. La ciudadanía exige menos actos protocolarios y más eficacia en la gestión de los fondos públicos para la recuperación urgente de nuestra tierra.