La resaca política del accidente ferroviario de Urda (Toledo), que se ha cobrado al menos 69 vidas, ha alcanzado este lunes su punto de máxima ebullición.

El líder del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, ha aprovechado la reunión del Comité Ejecutivo Nacional de su formación para elevar el tono contra La Moncloa, acusando al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, de supeditar la asunción de responsabilidades a estudios demoscópicos internos dirigidos a calibrar si la caída del ministro de Transportes, Óscar Puente, resulta o no rentable en términos electorales.

Durante su alocución ante los cuadros de su partido —precedida por un minuto de silencio en memoria de los fallecidos—, el dirigente conservador ha arremetido contra la deriva táctica del Ejecutivo.

Feijóo ha tildado de actitud «infame, cruel y ruin» que el equipo presidencial esté midiendo el impacto del relevo de Puente cuando las labores de identificación y entrega de los cuerpos a los familiares ni siquiera han concluido.

En su diagnóstico, el poder institucional en España se ha transformado en un mero mecanismo de supervivencia que antepone el relato a la seguridad de las infraestructuras.

Un parapeto en la Diputación Permanente

El presidente de los populares ha censurado abiertamente que sea el propio titular de Transportes quien comparezca este martes en la Diputación Permanente del Congreso de los Diputados.

A su juicio, Óscar Puente ya debería haber sido apartado de sus funciones y quien tendría que comparecer en el estrado para asumir la crisis de Estado en primera persona es el jefe del Ejecutivo.

Con ello, Feijóo denuncia que Sánchez utiliza a su ministro como «parapeto político» para esquivar el desgaste directo de una catástrofe que desborda al departamento ministerial.

En paralelo, el líder de la oposición ha buscado trazar una enmienda a la totalidad contra el estilo comunicativo del gabinete socialista.

Al asegurar que el país no necesita «influencers» en las instituciones sino gobernantes capaces de resolver el deterioro de los servicios públicos, Feijóo ha reivindicado su trayectoria previa al frente de administraciones públicas con un contundente «yo sí sé hacerlo».

Su objetivo declarado pasa por convertir la solvencia y la gestión de las redes esenciales en el eje de su ofensiva contra el bloque gubernamental.

La Moncloa busca amortiguar el desgaste

El envite del PP coincide con las reclamaciones de dimisión que también llegan desde socios parlamentarios y formaciones de izquierda, lo que estrecha el margen de maniobra de La Moncloa.

Pese a que el presidente Sánchez ha intentado recuperar la iniciativa anunciando indemnizaciones anticipadas y decretos urgentes de asistencia para las víctimas, la permanencia de Óscar Puente al frente de Transportes se ha convertido en el principal foco de erosión gubernamental.

La sesión parlamentaria de este martes se prevé decisiva para comprobar si el blindaje del titular de Transportes resiste la presión coordinada del hemiciclo o si, por el contrario, los sondeos que Feijóo atribuye a la factoría monclovita terminan precipitando una crisis de Gobierno forzada por el colapso de la confianza ciudadana en la red ferroviaria.