La seguridad en las instalaciones deportivas municipales de Pontevedra vuelve a estar en el punto de mira.

Tras el reciente accidente en el campo de fútbol de Chan do Monte, donde un jugador resultó afectado por la caída de un azulejo en los vestuarios, el grupo municipal del Partido Popular ha intensificado sus críticas contra la gestión del gobierno local.

El concejal popular Guille Juncal ha calificado la situación como "la gota que colma el vaso", denunciando que las condiciones en las que cientos de niños realizan actividades deportivas cada semana son "absolutamente precarias".

Según el edil, la falta de inversión y mantenimiento es una constante que pone en riesgo la integridad física de los usuarios.

El incidente, ocurrido a principios de esta semana, ha servido para evidenciar el deterioro de una infraestructura que, según la oposición, presenta un estado "deplorable".

El PP ha anunciado que presentará una proposición en el próximo pleno municipal para exigir una reforma urgente de los vestuarios.

Esta denuncia se suma a las advertencias previas realizadas por el grupo popular, que ya había alertado sobre los peligros que entraña el uso de estas instalaciones.

La falta de respuesta efectiva por parte del ayuntamiento ha generado un profundo malestar entre las familias y los clubes deportivos que utilizan el recinto.

La gestión de las instalaciones deportivas en la ciudad se ha convertido en un foco de conflicto político, donde la falta de mantenimiento se presenta como un síntoma de la desidia institucional.

Los populares insisten en que no es admisible que la actividad deportiva se desarrolle en entornos que no cumplen con los estándares mínimos de seguridad.

El gobierno local se enfrenta ahora a la presión de tener que justificar la falta de actuaciones preventivas en un espacio público de alta concurrencia.

La exigencia de medidas urgentes pone de manifiesto la necesidad de una auditoría integral sobre el estado de los equipamientos deportivos municipales en la región.