La realidad del mercado laboral español se aleja de cualquier triunfalismo gubernamental.

Según los datos de la Encuesta de Población Activa (EPA) correspondientes al tercer trimestre, el paro ha escalado hasta el 10,18%, un incremento que golpea directamente a las familias españolas.

El aumento de 21.800 hogares con todos sus miembros en paro, un 2,8% más que en el trimestre anterior, refleja la precariedad que se extiende por el tejido social.

La creación de empleo ha sufrido un frenazo en seco.

Con apenas 73.600 nuevos puestos de trabajo, el dato es el más bajo de los últimos siete años y se sitúa muy por debajo de las cifras registradas hace un año.

Este estancamiento demuestra que la economía es incapaz de absorber la población activa, dejando a miles de personas en la estacada.

El informe subraya que el recorte anual del desempleo se ha reducido a apenas 21.900 personas, una cifra seis veces menor a la observada en periodos anteriores.

Esta tendencia confirma que el dinamismo del mercado laboral se ha evaporado, dejando al país en una situación de vulnerabilidad extrema ante la incertidumbre económica.

Resulta especialmente preocupante que, a pesar de los intentos de maquillar las cifras con la regularización de inmigrantes, la realidad es que la ocupación se acerca peligrosamente a los niveles de 2019.

La falta de oportunidades reales para los trabajadores españoles es una constante que el Ejecutivo prefiere ignorar.

La situación es crítica para los 25,44 millones de personas en edad de trabajar.

Mientras el Gobierno intenta desviar la atención, los datos del INE son tozudos: la capacidad de generar empleo de calidad ha desaparecido, dejando a una gran parte de la población en una situación de incertidumbre laboral permanente.

Este escenario de estancamiento, sumado a la inflación persistente, dibuja un futuro inmediato sombrío para las familias.

La incapacidad del Ejecutivo para gestionar esta crisis estructural es evidente, y los datos del tercer trimestre son la prueba irrefutable de un modelo económico que no funciona para los ciudadanos.