La sanidad en Castilla y León muestra síntomas de una gestión fragmentada y deficiente.
Los datos del tercer trimestre revelan un incremento medio de 18 días en los tiempos de espera quirúrgica, situando la media regional en 119 días.
Esta cifra, aunque no alcanza los niveles más traumáticos, pone de manifiesto la incapacidad de la administración para estabilizar el sistema tras los periodos de huelga y vacaciones.
La disparidad entre centros es uno de los puntos más críticos.
Mientras el Hospital Clínico de Valladolid ha logrado reducir su espera media en 7 días, situándola en 37, el Hospital de Salamanca ha experimentado un aumento de 37 días, alcanzando los 131 días de espera.
Esta diferencia de casi cuatro veces más entre dos centros de la misma comunidad evidencia una gestión desigual que perjudica directamente a los pacientes.
Resulta incomprensible que centros considerados vanguardistas y con recursos suficientes, como el de Salamanca, presenten peores indicadores que otros hospitales de la región.
La falta de una estrategia unificada y de un plan de choque inmediato para corregir estos desequilibrios está pasando factura a la calidad asistencial.
La Consejería de Sanidad ha sido instada a "meter bisturí" en la gestión de los centros hospitalarios.
La realidad es que, más allá de las estadísticas, los ciudadanos sufren las consecuencias de una planificación que no logra absorber la demanda, a pesar de que en provincias como Salamanca y Burgos no se reporta una falta crítica de médicos según los colegios profesionales.
La situación exige una intervención urgente.
La dependencia de los recursos propios y la posible necesidad de conciertos con la sanidad privada son temas que vuelven a estar sobre la mesa, dado que el dinero público debe garantizar una atención eficiente que actualmente no se está produciendo.
El sistema sanitario de Castilla y León se encuentra en una encrucijada.
La falta de equidad y la disparidad en los tiempos de espera son el reflejo de una gestión que necesita una revisión profunda para evitar que el colapso se extienda a toda la red hospitalaria de la comunidad.













