El tejido productivo español atraviesa un momento de extrema fragilidad.

Según el último informe de previsiones de la CEOE, la actividad empresarial se enfrenta a un escenario marcado por la incertidumbre y el encarecimiento de los costes operativos.

El 63,2% de las empresas españolas señala que el precio de la energía es el principal condicionante que lastra su capacidad de crecimiento.

La inestabilidad política no es un factor menor.

El 57,6% de los empresarios encuestados identifica la incertidumbre sobre la política económica del Gobierno como un obstáculo directo para sus planes de inversión.

Esta falta de confianza se traduce en una parálisis que afecta especialmente a las pequeñas empresas, que carecen de la capacidad de las grandes corporaciones para absorber mayores costes.

Las dificultades financieras también han ganado terreno.

Un 26,8% de las empresas reporta problemas derivados de los intereses de la deuda, mientras que un 18,2% admite tener serias dificultades para acceder a financiación.

Estos datos reflejan un entorno donde el crédito se encarece y las condiciones para operar se vuelven cada vez más restrictivas.

El informe también destaca que los costes laborales han crecido por encima de los niveles registrados en 2025, lo que añade una presión adicional sobre los márgenes de beneficio.

Esta situación es especialmente preocupante en sectores con rentabilidades reducidas, donde cualquier incremento de costes pone en riesgo la viabilidad del negocio.

La caída en las compraventas de activos, que descendieron un 5,1% interanual en julio, es otro síntoma de la desaceleración que experimenta el mercado.

La falta de medidas efectivas por parte del Ejecutivo para aliviar la carga fiscal y burocrática sobre los empresarios ha sido una constante crítica por parte de los agentes sociales.

Mientras el Gobierno se centra en su agenda política, la realidad de las empresas españolas es la de una lucha diaria por la supervivencia.

La combinación de una inflación persistente y una política económica errática está erosionando la base productiva del país, dejando a miles de negocios en una situación de vulnerabilidad extrema ante cualquier posible choque externo.