La indignación ciudadana ha vuelto a tomar las calles de Vigo, donde miles de personas se han manifestado para denunciar la situación insostenible de la sanidad pública.
La plataforma SOS Sanidade Pública, que agrupa a sindicatos y colectivos sociales, ha puesto el foco en el incremento alarmante de las listas de espera y la falta crónica de profesionales sanitarios que afecta a toda la región.
Los manifestantes han señalado como causas principales del deterioro el cierre de camas hospitalarias y la degradación de los centros de salud y los Puntos de Atención Continuada (PAC).
La situación en las urgencias es especialmente crítica, con episodios recurrentes de saturación que impiden una atención digna a los pacientes, agravada por el envejecimiento de la población y la falta de previsión de las autoridades competentes.
Uno de los puntos más denunciados es la opacidad en la gestión de los conciertos con la sanidad privada, como el caso de Povisa, que ha sido objeto de críticas por parte de los colectivos sociales.
La ciudadanía exige transparencia y una inversión real que revierta el desmantelamiento de los servicios públicos, en lugar de derivar pacientes a centros privados para maquillar las cifras de espera.
En Vigo, los pacientes se enfrentan a demoras de hasta 15 días para obtener una cita en su centro de salud, una situación que se vuelve inaceptable cuando se trata de problemas de salud urgentes.
Además, la provincia presenta una de las peores ratios de enfermería de toda España, lo que genera una sobrecarga asistencial que afecta directamente a la seguridad del paciente.
La protesta también ha servido para denunciar la precariedad laboral de los profesionales sanitarios, quienes se ven obligados a trabajar en condiciones límite.
La falta de médicos de familia y la saturación de las urgencias son el resultado de años de recortes y una gestión que ha priorizado el ahorro sobre la salud de los ciudadanos.
El clamor popular en Vigo es un reflejo de lo que ocurre en gran parte del territorio nacional: un sistema sanitario que se desmorona ante la pasividad de los responsables políticos.
La ciudadanía ha dejado claro que no aceptará más excusas mientras la calidad asistencial sigue cayendo en picado.












